DÍA DE LA MUJER 2017

Las mujeres tuvieron prohibida la entrada en la Biblioteca Nacional de España hasta 1837. Hoy son más lectoras que los hombres

Aquella jornada de enero de 1837, Antonia Gutiérrez Bueno logró derrumbar el muro que impedía la entrada de las mujeres en la Biblioteca Nacional, acabando, para siempre, con la discriminación

por sexo que esta institución arrastraba, desde que fuera fundada en 1711: “Leer era cosa de hombres”.

Corría el año 1711 cuando, el primer rey Borbón de España, Felipe V fundó la Biblioteca Nacional -entonces Real Biblioteca Pública-, abriendo sus puertas en marzo de 1712.

Fachada de la Biblioteca Nacional. Fot. Miguel Cortés Faure

Fachada de la Biblioteca Nacional. Fot. Miguel Cortés Faure http://www.bne.es/es/AreaPrensa/MaterialGrafico/ImagenInstitucional/Antiguas/index.html

Desde su fundación, esta Real Biblioteca Pública no hizo honor a su nombre ya que, lejos de permitir la entrada a toda la población por igual, sólo la mitad de ella: los hombres, podían hacer uso de ella. La mujeres, por el contrario, tenían prohíbido el acceso a sus salas, excepto, como veremos más adelante, en los días festivos, y nunca como lectoras.
Dada la enorme diferencia educacional que existía en aquella época entre hombres y mujeres (el hombre era educado en todo tipo de disciplinas mientras que la mujer era instruida en tareas relacionadas con el hogar y con el ejercicio de sus funciones como esposa y madre), no se veía como una actitud discriminatoria que las mujeres tuviesen prohibido el acceso a la cultura, simplemente, parecía lo más lógico.

La prohibición del acceso de las mujeres a la Real Biblioteca aparece legislada en el artículo 7 del capítulo 1 de las Constituciones de 1761, donde se decía:

…(el bibliotecario) “no permitirá la entrada con gorro, cofia, pelo atado, embozo u otro trage indecente ó sospechoso, ni Muger alguna en días y horas de estudio; pues para ver la Biblioteca podrán hir en los feriados con permiso del Bibliotecario Mayor”.

La especificación de que “para ver la Bibliotheca podrán hir en los feriados”, no hace más que confirmar una discriminación ligada al sexo, y que tenía profundas raíces en el sentir general que aconsejaba educar a la mujer para ser “esposa y madre”. Era inimaginable pues, que “Muger alguna” pudiera tener un motivo que fuera más allá de la mera curiosidad para visitar un lugar reservado a los hombres, según la usanza. Lo que patentiza la percepción de la mujer como ser intelectualmente incapaz de aprovechar las oportunidades que la recien inaugurada institución brindaba a toda la sociedad.

A las mujeres, pues, se les impedía el acceso a las salas de lectura con el pretexto de que podrían molestar a los usuarios, permitiéndoseles la entrada solo en días extraordinarios, y de visita, nunca como lectoras.

Sala de lectura general de la Biblioteca Nacional. Fot. Miguel Cortés Faure http://www.bne.es/es/AreaPrensa/MaterialGrafico/ImagenInstitucional/Antiguas/index.html

Tuvo que pasar más de un siglo para que en 1837 las mujeres, de la mano de Mª Antonia Gutiérrez Bueno, pudieran disfrutar de las obras que allí se depositaban, teniendo acceso a la cultura y rompiendo así con la exclusividad masculina.

Mª Antonia había crecido en una casa con libros: diccionarios y gramáticas en distintas lenguas, tratados científicos y otros. Había vivido en París, la ciudad más cosmopolita de la época, hasta la muerte de su marido. Era hija de Pedro Gutiérrez Bueno, un ilustrado que acabaría siendo Boticario Mayor del Rey y que acostumbró a sus hijas a pensar más allá de los muros domésticos. En 1835 había publicado el primer volumen de un “Diccionario histórico y biográfico de mujeres célebres”. Dos años después, con el pretexto de seguir investigando para la publicación de un segundo volumen de la misma obra, decide escribir una carta dirigida al Ministro de la Gobernación (en 1836, la Biblioteca dejó de ser propiedad de la corona y pasó a depender del Ministerio de la Gobernación, recibiendo, por primera vez, el nombre de Biblioteca Nacional) en la que solicita permiso para acceder a la Biblioteca Nacional con la intención de documentarse para su nueva obra.

'Diccionario histórico y biográfico de mugeres célebres', de Antonia Gutiérrez Bueno. BNE

‘Diccionario histórico y biográfico de mugeres célebres’, de Antonia Gutiérrez Bueno. BNE

Mª Antonia consiguió la autorización después de una dura y larga batalla , aunque a la manera de aquella época, en una sala separada de los hombres.

Carta de Mª Antonia Gutiérrez Bueno al Ministerio de la Gobernación. 12 de Enero de 1837:

“Estando publicando una obra con el título de Diccionario histórico y biográfico de mugeres [sic] célebres bajo el nombre de D. Eugenio Ortazan y Brunet en el que se halla anagramatizado el suyo y siéndole difícil y aún imposible, a causa de sus circunstancias procurarse los libros que necesita para continuar su obra, la que va recibiendo bastante aceptación del público, a V.E. suplica se sirva dar a la exponente un permiso para concurrir a la Biblioteca Nacional, donde podrá hallar todos los libros que necesita para continuar su trabajo”.

En el Informe del Director de la Biblioteca Nacional, Joaquín María Patiño, que dirige al Ministerio de la Gobernación en relación a la petición de Mª Antonia, y si bien resalta que “las Constituciones de este establecimiento prohíben la entrada en él a las mugeres y asimismo el que se estraigan libros de la casa”, ofrece para la solicitante una sala en la planta baja, aunque pequeña, de modo que

“si llegasen a exceder del número de cinco o seis las mugeres que pretendiesen aprovecharse de este beneficio… sería preciso comprar mesas, un brasero, escribanías y lo necesario para que las señoras concurrentes estuviesen con la decencia que corresponde”.

En otro informe, relacionado también con dicha petición, un Consejero Real calificaba la vieja prohibición de 1761 de “precepto bárbaro”, y señala que “esta mitad del pueblo tiene todavía en España, conventos donde encerrarse y no bibliotecas donde instruirse”.

Finalmente la Reina Regente, María Cristina de Borbón, resuelve de esta manera:

“Permita V.S. la entrada en la sala baja que indica a las mujeres que gusten concurrir a la Biblioteca… no sólo a doña Mª Antonia Gutiérrez, sino… a todas las demás mujeres que gusten concurrir, añadiendo que en el caso de que afortunadamente el número de éstas exceda de cinco o seis, lo haga usted presente, manifestando el aumento de gasto que sea indispensable”.

Obtenido el permiso, Mª Antonia se sentó en una sala separada de los lectores masculinos y reclamó todos aquellos libros que siempre había deseado consultar.

Antonia Gutiérrez utilizó el Diccionario como excusa para lograr que le abriesen la puerta de la biblioteca. Nunca publicaría los siguientes volúmenes de aquella obra, pero sí publicó, más tarde, distintos artículos, uno de ellos en defensa de la educación femenina

Y así fue cómo la hazaña de Mª Antonia Gutiérrez Bueno allanó el terreno a todas las mujeres que quisieron adentrarse en el mundo de la cultura.

Salón de lectura de la Biblioteca Nacional. Fot. Carlos Montes http://www.bne.es/es/AreaPrensa/MaterialGrafico/ImagenInstitucional/Antiguas/index.html

Menos de dos siglos después de la conquista de Mª Antonia Gutérrez Bueno, las mujeres han logrado equipararse a los hombres en su acceso al mundo de la cultura. Y no sólo eso ya que, tal y como demuestran las estadísticas, han sobrepasado índices como el de la lectura: “Las mujeres son más lectoras que los hombres”.

Algunos datos estadísticos:

CEPLI ( Centro de Estudios de Promoción de la Lectura y Literatura Infantil):
¿Por qué leen más las mujeres? La variable género en la formación de lectores.

CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas): Encuesta sobre los hábitos de lectura en España (diciembre de 2014) y resultados estadísticos publicados en La Vanguardia VangData “¿Cúales son los hábitos de los españoles?”.

FGEE: Federación de Gremios de Editores de España: “La lectura en España. Informe 2017

MECD: Ministerio de Educación, Ciencias y Deporte: Resultados de la Encuesta de Hábitos y Prácticas Culturales en España.

Artículo:

Informe de la Lectura 2017: la desigualdad se instala

La lectura de los españoles, en gráficos: ¿quiénes leen más y quiénes menos?

Las mujeres leen más en digital que los hombres

Biblioteca Central (E. A. B.)

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