VIAJEROS POR SANTURTZI (VIII)

Augusto Suárez de Figueroa en 1874

A comienzos de mayo de 1874 finalizaba la batalla de Somorrostro y el ejército gubernamental liberaba Bilbao. El periodista Augusto Suárez de Figueroa visitaba un Santurtzi

en ruinas por los cañoneos de la Armada liberal y al que “La Caridad”, organización asistencial carlista,  había convertido en hospital de sangre de su ejército.

Augusto Suárez de Figueroa (Estepona 1852-Málaga 1904) fue un periodista de raza considerado como el primer periodista de diseño en España. Y si en esto fue el primero también fue, para su desgracia,  el  último periodista muerto en duelo de honor, pues lo mató el hijo del general Manuel Salamanca Negrete por las críticas del periodista a su padre. A lo que parece en la época retar a duelo a los periodistas venía a ser como el derecho de réplica y en algunos periódicos incluso existía una sala de esgrima donde se tomaban clases y se practicaba el noble arte para la supervivencia.

Retrato de Augusto Suárez de Figueroa Fuente de la il.: malagapersonajes.blogspot

Retrato de Augusto Suárez de Figueroa
Fuente de la il.: malagapersonajes.blogspot

El periodista cuenta con calle a su nombre en el barrio de Chueca de Madrid, plaza en Estepona y hasta llegó a tener otra en Málaga, de la que le privaron para dedicársela a la Marina.

En su carrera profesional ejerció durante muchos años como redactor de “El Imparcial” y posteriormente dirigió el “El Heraldo de Madrid”  y “El Universal”. Durante las guerras carlistas siguió al Ejército del Norte remitiendo diversas crónicas como esta, escrita en Portugalete el día dos de mayo y  publicada en “El Constitucional. Diario liberal de Alicante” en su número del 8 de mayo de 1874. La crónica apareció también en el periódico liberal “La bandera española” así como, en parte, la reprodujo “El Cuartel Real”, órgano oficial de prensa de los carlistas.

De este trabajo del cronista reproducimos el fragmento que describe los hospitales de Santurtzi de después de la batalla:

Cartas del Norte

Voy á hablarle de otra cosa, aun cuando ya parezca atrasado todo lo anterior al levantamiento del sitio. Ví ayer en Santurce los hospitales carlistas, que estos no pensaron en evacuar, bien al contraido de lo que pasó en Algorta. Son cinco, y en todos ellos hay enfermos ó heridos. El mejor es, sin duda alguna, el de Murrieta, llamado así por ser este el nombre de su fundador. Confieso que su aspecto despertó en mi alma cierto sentimiento de envidia; por que yo no he visto jamás, amigo mío, en nuestros improvisados hospitales de sangre, ni en los antiguos de las poblaciones, ni en parte ninguna, cosa que pueda igualarse al de Murrieta.

Fuente de la il.: noticiascarlistas.blogspot

Fuente de la il.: noticiascarlistas.blogspot

Cúranse allí 230 heridos, entre lo cuales hay algunos soldados de nuestro ejército, que habiendo caido en posiciones atacadas pero no ganadas, quedaron prisioneros de los carlistas. Las salas del primer piso están dedicadas á oficiales, y las restantes á individuos de tropa. Descansan todos en camas de hierro; tienen buenos colchones, sábanas abundantes y muy límpias, cuanto puede proporcionar el más esquisito esmero. Los dependientes del establecimiento son todos carlistas, y el que no lo es, lo parece al ménos; llevan uniforme compuesto de pantalon, chaqueta y boina moradas. sobre la boina, una margarita de plata ó metal blanco, con boton dorado, á entera semejanza de la flor que conocemos con aquel nombre.

La limpieza del hospital es extremada, y magnífica la asistencia que en él reciben los heridos. El guardaropa apenas pude contener las sábanas, colchas, vendajes, etc. Cuanto comen los heridos, escepto la racion de bizcochos, se condimenta dentro del establecimiento. Hay en éste ocho médicos y el número correspondiente de practicantes. Díjome el encargado, mientras me acompañaba en la visita, que todo aquello se pagaba con los fondos de las ambulancias y sociedades particulares, sin que el ejército carlista hiciera otra cosa que dar á sus heridos la rácion de carne, la cual se aprovechaba para los caldos, y era escelente segun su estimacion.

Ilustración aparecida en “El estandarte real” con el título “Hospital de Santurce” Una versión de la clásica estampa del pueblo a la que se añadido la bandera de “La Caridad” en la torre vieja de San Jorge.

En la Escuela de náutica, fundada tambien por Murrieta, hay diez oficiales, convalecientes la mayor parte, y no muy perseverantes por lo que veo en sus inclinaciones á la vida de ………………….

Ninguno de ellos sabe ó quiere decir cuántas bajas han sufrido los carlistas; solo puede saber, merced al capellán encargado del hospital, que el día 25 de Febrero tuvieron más heridos de fusil que de cañon, y en los de Abril, tanto de unos como de otros.

Los batallones que ocupaban á Santurce y Portugalete no carecian de nada, y habiendo establecido la tasa, se proporcionaba á bajísimo precio cuanto les hacia falta. Comian muy buena carne y bebian vino de Navarra y de la Rioja, bastante superior al que nosotros tomábamos en Castro y Somorrostro.

He oido que al retirarse ayer iban en gran desórden y tan decaidos de ánimo, como jactanciosos y entusiasmados estuvieron hasta el día antes.

Biblioteca Central (E.B.C.)

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