IV EDICIÓN DEL CLUB DE LECTURA

Cuarta sesión: La España vacía de Sergio del Molino

cubiertaCuarta sesión de la presente edición del Club de Lectura, en torno esta vez a un ensayo, “La España vacía“, de Sergio del Molino, joven autor de una obra ya dilatada,

destacando en ella “La hora violeta“, donde cuenta la experiencia real del fallecimiento por leucemia de su hijo de dos años, y que ha merecido los premios Ojo Crítico y Tigre Juan.

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Iván Repila, el moderador, nos propuso esta obra para invitarnos a vencer ese miedo o pereza que a veces suscita el género; y además, nos decía que de alguna manera, está de actualidad, que muchos autores jóvenes de primera fila lo están cultivando. Así, nos citaba títulos como  el de Bauman, premio Príncipe de Asturias sobre “la sociedad líquida”, el del asturiano Manuel Astur, “Seré un anciano hermoso en un gran país, que se ha calificado de “ensayo emocional”, obras ambas de las que nos habla en este libro Del Molino; o bien el de Edurne Portela, “El eco de los disparos o el de Juan Soto Ivars: “Un abuelo rojo y un abuelo facha; y nos decía que tiene noticias, además, de que otros escritores reseñables están trabajando en obras de este tipo, que pronto verán la luz.

Comentaba Iván que la misión del ensayo es hacernos pensar, reflexionar… Y en efecto, en esta ocasión, el ensayo cumplió su función, porque hablamos menos del libro (como él decía, aquí no hay opción a hablar de la trama o los personajes), pero sí nos dio lugar a múltiples reflexiones.

Para empezar, las asistentes (en esta ocasión la tertulia fue exclusivamente femenina, con la única excepción del moderador) nos situábamos en uno de los dos “bandos”.

“Hay dos Españas: una urbana y europea, y una España interior y despoblada. La comunicación entre ambas ha sido y es difícil. A menudo, parecen países extranjeros el uno del otro. Y, sin embargo, la España urbana no se entiende sin la vacía”.

Por un lado estábamos aquellas de origen urbanita, que no hemos conocido un pueblo de nuestros mayores, y que hasta lo miramos como algo exótico, cuando no con una ligera aversión, que tan bien retrata la obra… y aquí leíamos el párrafo del libro que dice:

“Los pueblos de la España vacía parecen fortificaciones en terreno conquistado. Quienes los construyeron parecían preocupados por cómo resistir un asedio o hacerse fuertes en tierra enemiga. (…) Los pueblos franceses, bien lo sabía Proust, son redes de caminos que van a casa de Swann o a Guermantes. El pueblo es pueblo y campo. En la España vacía, el pueblo es solo pueblo, y hay de aquel a quien la noche sorprenda en descampado”.

Párrafo que refleja también otro dato, que esta situación de un interior casi despoblado no tiene parangón en otros países de Europa.

Por otro lado, más numerosas, estaban aquellas otras que tienen en su ADN esa España vacía que con tanto acierto nos pinta el autor, los pueblos de su infancia o juventud a los que siempre les gusta volver, y que no son un espacio físico solamente, sino una comunidad humana llena, además de recuerdos,  de relaciones sociales, de referentes… Alguna conocía bien la comarca de Las Hurdes de la que habla Del Molino en uno de sus capítulos como ejemplo paradigmático, o las tierras de Soria, una de las provincias más despobladas de nuestra piel de toro.

Ríomalo de Abajo, Cáceres

Ríomalo de Abajo, Cáceres

Sarnago, pueblo deshabitado de Soria en la sierra de Alcarama. BASILIO SAINZ

Sarnago, pueblo deshabitado de Soria en la sierra de Alcarama. BASILIO SAINZ

Preguntaba Repila si alguien ha conocido el caso de algún pueblo que haya llegado a desaparecer, a despoblarse por completo (aquí recordábamos el documental El cielo gira“, de Mercedes Álvarez, que retrata la agonía de su pueblo, Aldealseñor, en Soria precisamente). Y aunque nadie tenía esa experiencia personal, sí conocían muchos casos de pueblos prácticamente deshabitados en invierno en los que, sin embargo, los descendientes de los lugareños mantenían segundas residencias que se abrían solo en verano y otros periodos vacacionales… Aunque nos preguntábamos si ese lugar, vacío en invierno que sólo se habita unos meses en verano puede seguir considerándose un pueblo…

Y terminábamos con la reflexión que también hace Sergio del Molino: de cómo el distinto origen de la población, la España urbana que vive de espaldas a esa España vacía, puede explicar la falta de un patriotismo español, de cómo perduran entre nosotros los reinos de Taifas, cada uno de su casa y ninguno de la de todos… Con la excepción de los nacionalismos que sí han trabajado ese concepto de una historia común, como tan bien nos explica el autor en el capítulo sobre el carlismo.

Matas, Guadalajara.

Matas, Guadalajara

De ahí la conversación derivó gratamente a una reflexión sobre el auge de los populismos que observamos últimamente en el mundo, y si de todos modos hay lugar para la esperanza, el convencimiento de que, aunque sea con dos pasos para adelante y uno para atrás la Humanidad va avanzando, logrando avances que son líneas rojas de no retorno, en materia de derechos humanos, igualdad…

Para el próximo día 12 de diciembre (lunes otra vez, por excepción), quedamos convocados en torno a una obra dura, pero interesante, sin duda: “Voces de Chernóbil“, de la Premio Nobel Svetlana Alexiévich… A hacer los deberes, que en esta ocasión por el puente festivo de diciembre contamos con una semana más.

Ana G.

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