VIAJEROS POR SANTURTZI (V)

Damián Roda y las sardinas de 1937

05-imagen-3-sardineras-y-puerto-origSi algo puso y pone al pueblo en el mapa son, sin duda, sardinas y sardineras. En1937 el autor teatral Damián Roda visitaba el pueblo y

nos dejaba sus impresiones al respecto en un artículo que publicó en el anuario “Vida Vasca” (1) de 1937, una vez que este territorio ya había sido ocupado por los franquistas.

Este Roda (2), además de autor teatral costumbrista y apegado a las buenas maneras, a decir de la crítica, ejercía además de periodista y tomaba partido por el bando triunfante apostando por el “patriotismo sonriente”, al estilo del reportaje del No Do titulado “Desde Bermeo hasta El Abra” del que ya hablamos en otra ocasión. A saber, todos dichosos y felices bajo el amparo y los cuidados del nuevo régimen. El artículo que publicamos es buen ejemplo del muy extendido estilo en cuestión.

El artículo aparecía junto a cinco fotografías firmadas por Ragón, prolífico fotógrafo y colaborador habitual de un anuario del que llegó a ser Director. Estas imágenes son sin duda lo mejor del mismo.

Y sin más la transcripción del  artículo de Damián Roda y las fotografías con que se ilustró originalmente.

puerto

LAS FAMOSAS SARDINAS DE SANTURCE

REHABILITACIÓN Y ELOGIO

El español que no se haya desplazado alguna vez hacia este pedazo de costa que va desde el abra de Bilbao hasta Laredo, no puede tener sino una idea equívoca sobre la verdadera naturaleza y sabor de la sardina.

La sardina, la capturada en ese sector marítimo que ya queda delimitado aproximadamente, goza de la más alta categoría a que una sardina puede aspirar legítimamente. Es, como si dijéramos, una supersardina, una sardina noble, de sangre azul, a pesar de la desdichada leyenda democrática que parece envolver su simple enunciado. Aureola absolutamente injusta, erigida sobre datos falsos. Es como si para juzgar las perlas legítimas inspirásemos nuestro dictamen en las de esos collares que el chinito sonriente nos ofrece a tles peletas.

De perla a perla, como de sardina a sardina, hay un valor de ángulo.

sardineras

UNAS CUANTAS RAZONES

¿Preguntáis por qué?

Por la misma razón que nuestro vinillo foral no se parece al riojano sino en que ambos, al cuarto vaso, tienen la simpática virtud común de trocarnos en seres alegres, despreocupados, optimistas. Estimamos suficiente todo esto, a pesar de su parvedad científica, para dar por resuelto este punto referente a la superioridad indiscutible de nuestra sardina. Quedamos, no obstante, dispuestos a la necesaria rectificación, si ésta, que nos parece una verdad irreductible, empalideciera ante la aparición de otras verdades tan atendibles como ella. No queremos perjudicar al buen nombre de ninguna de las regiones que componen nuestro litoral.

Aparte de esta categoría “perse” de nuestra sardina, hay otra poderosa razón que se opone a que quienes vivan unos pocos kilómetros al interior puedan saborearla plenamente, en toda su integridad, como nosotros. Tengamos en cuenta que a este pescado le bastan una, dos o tres horas, según la temperatura, para perder sus finas, sus delicadas esencias.

También aquí se descubre la nobleza v señorío de su condición. No hay cámara frigorífica, ni ingenioso arbitrio capaz de torcer este designio inquebrantable. La mejor sardina, servida a cien kilómetros de su origen, no es sino una pobre parodia de sí misma, vil trasunto al que hay que adobar con determinadas especias imaginativas.

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ESTAMPA DE PUERTO

Así, después de ver el resplandor de los Altos Hornos, el forastero puede llegarse a esta pequeña dársena de Santurce, junto al gran remanso del puerto exterior. Será a la hora matinal en que el sol primerizo realza, de través, el relieve de las cosas recién nacidas a la luz. Van llegando las traineras, los pequeños vapores jadeantes bajo su cargamento de plata. El marinero salta a tierra. Su gesto, siempre aborrascado, está ahora clareado por el optimismo de la buena pesca que será fuego en el hogar y ron en el viejo café marinero, todo lleno de un regusto salobre.

Al poco, la sardina humea sobre las brasas, revestida de lo que fué verde hoja de vid. Y en seguida aparecen ante vosotros, en la ancha fuente, como tizones chamuscados que traen todavía un punto brillante de luz.

Y bajo la negra faja aparece la sardina blanca, inmaculada.

LA ÚLTIMA GENTILEZA

No tenéis más que llevarla a la boca, siendo lícito adoptar el gesto de golosa avidez de este experto gastrónomo rural. Como a él, la sardina os habrá dispensado de todo prejuicio elegante. El menestral, como el maestro del buen comer, la prenden por igual con sus manos finas o plebeyas. Porque la sardina, como los grandes magnates, tiene con nosotros la última gentileza aristocrática de dispensarnos de toda etiqueta y formulismo.

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NOTAS

  1. Vida Vasca fue una revista gráfica publicada entre 1924 y 1981 en Bilbao con una periodicidad anual y escrita en castellano.

Así como Hermes ha quedado como modelo de revista literaria de calidad, Vida Vasca es el paradigma de la revista gráfica de variedades en la prensa vasca. Vio por vez primera la estampa en Bilbao el año 1924, pero los avatares de la Guerra Civil terminaron desplazando su redacción y dirección a Vitoria, donde fue dirigida por Ramón González Fernández Ragón. Heliodoro González, editor de ideología monárquica y liberal, dejó su impronta en el estilo mismo de la publicación, abigarrada y tradicional en sus contenidos, abundante en publicidad, estéticamente atractiva.

Todo y casi todos cabían en la subtitulada Revista Regional Española (Turismo de las Provincias Vascongadas y Navarra), revista miscelánea, plenamente informativa en una página, taurina en la siguiente, poética a la vuelta del papel y casi siempre artística gracias al quehacer de los ilustradores José Arrue y Hombrados Oñatibia. Se editaba una vez al año y tenía una óptima distribución, gratuita, en todos los lugares donde hervía la vida social urbana. Sobrevivió hasta 1981. (Fuente: Wikipedia)

2. Autor de obras como La Beneficencia en Vizcaya, Bilbao, 1931, Museo de Bellas Artes de Bilbao, Bilbao, 1947, y Alma y paisaje de Bilbao, 1954. Además colaboró con las revistas Esfera en 1916, La Pintura Vasca en 1919, Arquitectura Moderna en Bilbao en 1924, y Vida Vasca en 1948, 1949, 1950. (Fuente Auñamendi)

Artículos suyos aparecieron también en « El Nervión», «La Esfera», «España», «El Liberal», «El Noticiario Bilbaino», «Hierro» y «El Pueblo Vasco»

Como dramaturgo publicó en 1914 un libro titulado “Teatro sentimental” conteniendo tres comedias «Amores lejanos», «Tü marido ríe» y leían «Un libro nuevo». Más tardías son «La noche de Santa Agueda» (1933) y «Los tímidos». (Fuente: Carlos Bacigalupe en el periódico “Bilbao”).

Biblioteca Central (E.B.C.)

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