La explosión del Victor Rita. El drama que conmocionó a Santurtzi

Restos reflotados del Victor Rita junto a la rampa del puerto pesquero de SanturtziEn la Comandancia de Marina se recibió a las 9 de la mañana del día 17 de junio de 1920 un telefonema de Santurtzi que decía: “Cuatro madrugada hizo explosión vapor Víctor Rita, pereciendo tres tripulantes ; salvados restantes”.

eran las primeras noticias acerca del drama que conmocionaría al pueblo y que perduró largo tiempo en la memoria colectiva de sus habitantes. Los muchos años transcurridos así como la masiva emigración de los años sesenta y setenta y los cambios sociológicos habidos desde la fecha han desdibujado este suceso que ahora  recordamos.

La lancha vapora Victor Rita

Los pesqueros a vapor comienzan a verse en nuestros puertos ya desde los inicios del siglo XX, imponiéndose rápidamente a las embarcaciones de vela. La Victor Rita se había construído en 1915 en astilleros ondarrutarras, seguramente en el de Cándido Arriola o en el de Bitor Urresti, especializados en embarcaciones de 15 a 17 metros de eslora y 17 o 18 tm de desplazamiento. De buenas condiciones marineras,  estaba dotado de una moderna caldera de treinta caballos y era el más rápido de la flota santurtziarra. De ella se decía que conseguía de las mejores capturas de anchoa, sardina y besugo.

Vapor de 1915 Procedencia de la il.: “Arrantzaria” Juan Carlos Arbex

Vapor de 1915
Procedencia de la il.: “Arrantzaria” Juan Carlos Arbex

La vapora pertenecía al maquinista naval Celso Fernández, el cual lo explotó directamente durante unos años, tras los cuales lo arrendó al patrón Marcos Durañona en las condiciones en que habitualmente se hacían estos contratos: El propietario suministraba todo lo necesario para la pesca, aparejo,  redes, combustible para la caldera, etc. y a cambio obtenía la mitad de las capturas. De la mitad restante, el veinticinco por ciento correspondía al patrón y el restante veinticinco se repartía a partes iguales entre toda la tripulación, entrando en este reparto de nuevo el patrón

La embarcación había tenido una destacada actuación en febrero del año 20 cuando junto al castreño Júpiter, acudió en socorro del paquebote inglés de dos palos y 200 tm DouglasAdam al que remolcaron hasta el puerto exterior.

Distribución interior de una lancha vapora Procedencia de la il.: “Arrantzaria” Juan Carlos Arbex

Distribución interior de una lancha vapora
Procedencia de la il.: “Arrantzaria” Juan Carlos Arbex

La tripulación

Si bien todos los puertos saben de desgracias ocurridas a sus arrantzales, en este caso concurrían circunstancias especiales que lo hicieron aún más doloroso: por una parte el accidente no había ocurrido en alta mar, sino en el puerto, el corazón neurálgico del pueblo, por otra los tres fallecidos eran hermanos y sobrinos del patrón, en cuya casa del barrio de Mamariga residían al haber perdido a la madre. Estos eran: Marcos Sebastián Durañona de 23  años y maquinista y sus hermanos Ulpiano de 24 y Celedonio de 18.

Los hermanos Marcos, Ulpiano y Celedonio Sebastián Durañona, fallecidos en el accidente. Procedencia de la il.: A partir del Archivo Eugenio Rodríguez

Los hermanos Marcos, Ulpiano y Celedonio Sebastián Durañona, fallecidos en el accidente.
Procedencia de la il.: A partir del Archivo Eugenio Rodríguez

El resto de la tripulación, toda ella santurtziarra,  no sufrió daños de consideración y la componían Marcos Durañona, patrón, de 44 años y los tripulantes Ángel Gregorio García de 26 años, Ramón Sarasola (1)  y Emilio Ruiz  que aquél día no embarcó al tener que resolver asuntos en Bilbao.

El accidente, narrado por el arrantzale del Victor Rita Angel Gregorio García

          Verán ustedes. Yo salí de mi casa, como los demás compañeros de las suyas, para ir a bordo, a las tres y cuarto. A las tres y media, ya estábamos todos embarcados, dispuestos, como otros días, para dedicarnos a la faena de la anchoa y de la sardina.

        Después de hacer a bordo nuestras faenas preparatorias de salida, recibimos orden de subir el anclote, dejando el barco desembarazado de amarras y pusimos la proa hacia dentro del puerto.

       En esta posición, le dió remolque a nuestro vapor la trainera San Ignacio, haciéndole virar para emprender su marcha hacia la mar.

      Cuando nuestro barco tenía hecha la revirada de proa, con ayuda de la trainera y esta se retiró, se intentó poner la máquina en movimiento, y de pronto sobrevino una horrible explosión, que nos dejó a todos como atontados, sintiéndome yo lanzado al aire unos doce o catorce metros y cayendo al agua.

Restos reflotados del Victor Rita junto a la rampa del puerto pesquero de Santurtzi Procedencia de la il.: A partir del Archivo Eugenio Rodríguez

Restos reflotados del Victor Rita junto a la rampa del puerto pesquero de Santurtzi
Procedencia de la il.: A partir del Archivo Eugenio Rodríguez

     Yo nadé instintivamente y, con el fresco del mar, recobré el conocimiento poco a poco, y aún vi en mi atontamiento cómo nuestro barco, partido en dos pedazos, se fué hundiéndo en pocos minutos hasta no dejar ni rastro.

     Cerca de mí, vi a otros dos compañeros, también nadando y pidiendo auxilio. Uno era mi patrón.

    Todos hubimos de ganar la orilla a nado.

   Al saltar a tierra, nos recibieron brazos cariñosos de amigos, que nos felicitaron por habernos salvado de la catástrofe.

   Nos dieron cuenta de la horrible explosión que hizo nuestro buque, considerando un milagro hubiéramos quedado vivos y de que la trainera San Ignacio se había salvado también de la explosión.

    Nos enseñaron cerca del faro de la punta del muelle el carapacho (2) de nuestro vaporcito que, al haber explotado la caldera, fué lanzado hasta allí, a cuarenta ó cincuenta metros de distancia que había desde el lugar de la explosión.

    Cuando ya los tres salvados nos vimos en la orilla, calculamos que los restantes habían muerto.

    Entre los salvados estaba nuestro patrón. Le abrazamos. No podía ní hablar; nos dijo que no estaba herido.

    Se ha impresionada tanto al enterarse de que sus sobrinos, los tres hermanos Durañona, han desaparecido, que ha sido preciso llevarle a su casa, en donde se ha metido en la cama con una pena muy grande. No hace más que llorar.

El vapor “Esperanza”, de matrícula desconocida, durante una jornadaa de trabajo en 1919 Procedencia de la il.: Kutxa

El vapor “Esperanza”, de matrícula desconocida, durante una jornadaa de trabajo en 1919
Procedencia de la il.: Kutxa

Por su parte el patrón relataba así lo sucedido:

A las tres y media nos encontrábamos en el  barco mis sobrinos Ulpiano, Marcos y José Sebastián, Pablo Sarasola, Angel Ruiz y yo. Cada uno de nosotros nos dedicamos a las operaciones preliminares para echar el barco a la mar. Momentos antes de las cuatro, todo ya en condiciones, disipusimos la salida del barco de la  rada que sirve de refugio, y remolcado por la trainera llegamos hasta la altura de la punta del muelle.

Yo me encontraba sobre cubierta, sentado en un banco, con las manos en la rueda del timón, y en el instante en que le decía a Sarasola: “Echa el chicote (3) a la trainera”, una formidable explosión se produjo a bordo.

Sobre mi cayó el puente, que es de madera, y gracias a eso me salvé. Respecto. a. los demás solo vi que Sarasola y Ruiz eran arrojados al agua por la violencia de unas maderas que saltaron de cubierta al producirse la explosión.

Y a sus sobrinos, .no les vio?

No. Señor.

Y recuerda donde se encontraban

en el momento de la explosión?

Si, señor; perfectamente. Marcos era el maquinista. Se encontraba en la escalera de paso al departamento de la caldera, con la mano en la válvula de la caldera . Y Ulpiano y José a babor y estribor, en el citado departamento.

Y Marcos, .era maquinista autorizado?

Si, señor: un muchacho excelente que manejaba muy bien la máquina.

Las causas de la explosión y las reacciones posteriores

El motivo que provocó la tremenda explosión oída en todo Santurtzi, y que abrió un gran boquete en la parte de babor, haciendo que el buque se hundiera rápidamente no llegaron da determinarse con exactitud, pudiendo ocurrir por exceso de presión de la caldera o porque estando falta de agua se hubiera puesto al rojo y se le hubiera vertido una cantidad excesiva de agua.

Funeral por los fallecidos. La fotografía circula con la leyenda errónea 1918 Procedencia de la il.: A partir del Archivo Eugenio Rodríguez

Funeral por los fallecidos. La fotografía circula con la leyenda errónea 1918
Procedencia de la il.: A partir del Archivo Eugenio Rodríguez

Las banderas del Ayuntamiento ondearon a media hasta y numerosos crespones negros se colocaron en las casas del pueblo. Las faenas de pesca se suspendieron en señal de duelo.

La cofradía de pescadores de San Pedro, a la cual pertenecían los fallecidos, abrió una cuestación, encabezándola con la cantidad de 1.000 pesetas, al objeto de socorrer a la familia de los mismos y costear los funerales, a ella se suscribió el Ayuntamiento con la idéntica cantidad de 1.000 pesetas. Por su parte la casa Sota y Aznar remitió a la cofradía de pescadores cheque por 2.000 pesetas Lo recaudado no debió de ser suficiente puesto que a finales del mes de julio volvió a realizarse una nueva cuestación para acudir en socorro de la familia, “un padre achacoso y sus hijas enfermas”. Estos eran Manuel Sebastián, viejo marino con más de cuarenta años de navegación a sus espaldas y sus hijas Natividad de 24 años y sus dos hermanas,  de 10 y 12 años.

(1) En algunas fuentes consultadas el apellido varía a Sarasúa.

(2) Carapacho es la denominación que recibe el caparazón de la tortuga y otros animales y aquí, por semejanza designa al guardacalor que sirve de protección á la máquina y caldera y del que sale la chimenea. El que montaba el Victor Rita tenía aproximadamente 120 Kg de peso.

(3) Chicote. Trozo de cabo cuya longitud oscila entre medio y un metro. Largar o echar el chicote, soltar el cabo para que se vaya del todo.

Biblioteca Central (E.B.C.)

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