Charla-coloquio con Fernando García Pañeda “Escritura en blanco y negro”

PORTADAPara la nueva edición de la Feria del Libro de Santurtzi 2016 (6-15 de mayo), el Área de Cultura del Ayuntamiento ha organizado un serie de actividades culturales entre las que destaca una charla-coloquio con el escritor bilbaino Fernando García Pañeda, a propósito de la reciente publicación de su último libro Operación Black Death.

Con el título “Escritura en blanco y negro”, esta charla-coloquio tendrá lugar el mismo día en que se inaugura dicha Feria, 6 de mayo, a las 19:30 horas, en la “Sala Higarillo” de la Casa Torre Jauregia.

Nosotros, por nuestra parte, os presentamos como “preámbulo” a dicha actividad, la siguiente entrevista que el autor ha tenido a bien conceder a la Revista Digital de las Bibliotecas El Bolintxi, con la que, sin duda, podréis conocer y acercaros más al autor.

PAÑEDA 1Entrevista concedida por el escritor Fernando García Pañeda a El Bolintxi: Revista Digital de las Bibliotecas de Santurtzi, en la que nos desvela diversos datos sobre su hacer literario.

¿Desde cuándo escribes, Fernando?

Empecé a escribir ya en la infancia, poco después de empezar a leer. Es una pulsión que creo trae uno de serie cuando nace. Fue tratando de imitar la cantidad de cuentos que acumulé desde bien temprano. Hadas, caballeros, bosques encantados, magia… hasta que me quitaron las ganas los concursos de redacción que organizaba Coca-Cola. Yo presentaba mi cuento pero querían redacciones planas. Me volvía el cuento con un 10 tachado y debajo un 9, de modo que nunca pasaba el corte. Así que en la adolescencia me dediqué a la poesía, cuando descubrí a los simbolistas, los ultraístas, los del 27… pero nunca llegué a un nivel aceptable, o así lo pensé.

De pronto un buen día, te pusiste a escribir. ¿Por qué decidiste hacerlo? ¿Qué fue lo que te empujó a ello? ¿Hubo algún detonante o, sencillamente, pensante que ya había llegado el momento de poner en práctica aquello que desde niño tuviste en mente? 

No hubo un detonante concreto. Lo que sí ocurrió es la acumulación de ideas. Después de tanta lectura, un poco como Alonso Quijano, empecé a ver sucesos, viajes, aprendizajes, relaciones personales y otras tantas cosas de la vida como mundos paralelos en los que abismarse. Lo que ocurre en las novelas, en definitiva, es que el lector se sumerge en el mundo creado por el escritor y lo asume como propio durante las páginas que dura esa inmersión. Primero fue el descubrimiento de un diario que llevó un médico durante el asedio que sufrió la villa de Portugalete en la última guerra carlista y después un extravagante viaje por Turquía en los años 90. Hechos o sucesos que, al tramarlos con personajes y circunstancias de la vida real, dan forma a ese mundo distinto que se ofrece a la imaginación y la inteligencia del lector. Y la pulsión de nacimiento de encerrarlo en palabras e ideas propias hace el resto: lápiz, cuaderno y tiempo.

Trabajas como funcionario en jornada completa, atiendes a tu familia y además escribes, ¿cómo lo haces? ¿De dónde sacas el tiempo?

La mayor parte lo saco robándoselo al sueño por las noches o madrugando los fines de semana, y el resto aprovechando los resquicios a veces más inverosímiles, desde viajes en metro o autobús o esperas en consultas médicas, por ejemplo.

FRASE11

Como persona disciplinada, que se supone que eres, ¿cómo organizas el trabajo dedicado a la escritura?La disciplina me sirve para no ahogarme en el caos, porque el tiempo de que dispongo y las circunstancias en que escribo son muchas veces ocasionales, escasas y sin organización alguna. Como suelo decir, las ideas y las palabras las tengo ya en la cabeza, lo que necesito es tiempo para volcarlas en el papel.

¿Tienes alguna manía a la hora de ponerte a escribir? ¿De qué te rodeas para ponerte en ambiente?

Ninguna, no tengo ni puedo tener manías, porque lo mismo escribo en precario sobre las rodillas, que en la mesa de la cocina, rodeado de gente y ruido, con el camión de la basura en acción o en una servilleta de papel en la barra de un bar. Pero, cuando puedo, busco mi cuaderno y los lapiceros, los diccionarios y una cafetera cerca en silencio absoluto. Esa es la situación ideal.

De sobra es conocida tu devoción por Jane Austen, pero ¿qué otros escritores han influido e influyen en tu creación literaria?

Yo aprendí a leer como se debe leer con los novelistas del XIX. Tanto los españoles como Baroja y el resto de los del 98, o Galdós, o Valle-Inclán, franceses como Hugo, Dumas o ingleses como Austen o Dickens. Supongo que la base esta ahí, pero creo que todo tipo de lectura o autor en el que haya encontrado algo interesante ha dejado su muesca, desde lo poético hasta lo humorístico, de lo existencialista a lo romántico, de Machado a Wodehouse, de Fitzgerald a Pérez-Reverte. En una palabra, influencias todas y ninguna.

Al leer tus libros, se observa que abordas diferentes géneros literarios. Tu última novela podría definirse como un thriller de espionaje y mucha acción, ¿por qué ahora un thriller, Fernando? ¿Cómo surgió esta idea?

Creo que se debe a lo que acabo de decir. No tengo una influencia concreta y al mismo tiempo todo lo que he leído ha calado en mi escritura de una manera u otra. Siempre me califico como un lector que escribe. Un lector salvaje que escribe de manera salvaje, imprevisible. Si hay una idea que me llega al fondo en un momento dado y me pide ser escrita, sea del tipo que sea, voy con ella hasta el final.

En este caso fue la lectura de un informe llevado a cabo a instancias del Ministerio de Asuntos Exteriores sobre la implicación española en la dispersión del patrimonio artístico expoliado por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En ese informe hay historias que dan para una docena de novelas. Yo me centré en uno de los casos, una colección de obras que estuvo retenida en el puerto franco de Bilbao y que acabó perdiéndose entre idas y venidas, obstáculos burocráticos, protestas diplomáticas y maniobras de espionaje. Luego, cuando la historia empezó a rodar se mezcló con las investigaciones en armas biológicas en las que también hubo campo de acción en España, y con las actividades de resistentes como los de la red Comète.

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La historia que nos cuentas tiene lugar durante los terribles últimos meses de la II GM. ¿ Por qué este momento histórico y no otro, por ejemplo, “La Guerra Fría”?

En principio vino dado por la historia que me captó, que se encuadraba en ese momento histórico. Por otra parte es una época que conozco más y de la que tengo más datos que otras, como por ejemplo la de la Guerra Fría. Cuando me embarco en la escritura de una historia, bien sea contemporánea o de tiempos pasados, siempre parto con un conocimiento previo de lo que escribo, porque me hace sentir más seguro, pisar tierra más firme, y a partir de ahí lo que hago es ampliar conocimientos, investigar sobre una base previa.

¿Por qué la trama de la novela está ambientada sobre todo en el País Vasco y alrededores? ¿Qué relación tiene con la “Red de evasión Comète”? Háblanos de ello.

Se organizaron diversas redes de evasión durante la guerra, y todas sus actividades pasaban por ayudar a refugiados, prisioneros de guerra, pilotos abatidos y demás personas que necesitaban escapar del régimen nazi a pasar a España como paso previo antes de regresar a su país o a un territorio seguro, y para ello utilizaban distintas rutas a lo largo de los Pirineos. En concreto, la red Comète utilizaba una ruta que organizaba los “passages” en una casa en Anglet y partía desde Urrugne, o Urruña, un pueblo cercano a Hendaya, cruzando el Bidasoa, pasando por Rentería y Oiartzun hasta llegar a San Sebastián. Es decir, que sus actividades de campo se desarrollaban íntegramente en el País Vasco, a un lado y otro de la muga.

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Llama la atención la precisión con que te refieres a objetos y enseres que aparecen en tus descripciones, ¿de dónde surge este conocimiento? ¿Es producto de una investigación exhaustiva de la época, influencia de la narrativa realista del S.XIX?

Sí, la influencia de la narrativa realista es clara. Tratándose de una novela ambientada en el pasado, me parece adecuado situar al lector en la época correspondiente, tanto en el comportamiento de los personajes como en su modo de vida, los lugares donde se mueven, los vestidos, la vida diaria, y por supuesto los hechos históricos de ese momento. En efecto, aunque se parta de algunos conocimientos previos, el conocer esos detalles exige una labor de investigación y documentación lo más rigurosa posible. Es parte de la labor de escritor, y una parte nada desagradable para mí, porque es enriquecedor en todos lo sentidos. La labor de caza de datos, buceando en documentos de la época como diarios y revistas, en internet, en bibliotecas… te mantiene la mente en forma y alerta a la hora de construir la historia.

Y ya para terminar, Fernando, dinos ¿en qué andas ahora metido? ¿cuáles son tus próximos proyectos?

Pues, para variar, otro nuevo giro. Estoy envuelto en una historia similar a la de Persuasión (sí, Austen de nuevo), una historia de segundas oportunidades, de madurez y de relaciones personales, aunque situada en el siglo XXI. Aunque tengo más ideas, sólo voy de una en una, volcada como puedo en construirla de la mejor forma que mi sentido literario me concede.

Biblioteca Central (E.A.B.)

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