Cafés, tabernas y bares en la historia de la literatura

09 Te puede interesar-CARLOS¿Quién no ha visitado alguna vez un bar que deba su fama a la presencia habitual de cierto escritor en busca de la inspiración que le permitiera llenar unos folios en blanco?

Fue George Steiner quien afirmó que

los bares, tabernas y cafés de nuestras ciudades, han desempeñado un papel fundamental en la cultura occidental, por ser los lugares donde artistas e intelectuales de todo tipo, han conocido, discutido y madurado las ideas a las que más tarde dieron forma literaria en la soledad de sus cuartos. Bares donde, incluso, se fraguaron alzamientos políticos y revoluciones de trascendentales consecuencias. Todo ello envuelto en esa atmósfera de complicidad y relajación que brota frente a un par de cervezas, una copa de vino o un humeante café.

Bares, tabernas y cafés, con o sin encanto, en los que algunos de los autores más importantes de la literatura moderna (Baudelaire, Hemingway, Truman Capote, Jack Kerouac,  Dylan Thomas…), sentados a una mesa o apoyados en la barra, dejaban transcurrir las horas ensimismados, copa en mano, a la espera de las ansiadas musas. Si las paredes de estos locales hablaran, lo harían por capítulos.

Es importante señalar que la relación de los escritores con los bares viene de lejos. Las primeras tertulias propiamente literarias, surgieron con la Ilustración. En esta época, los artistas gustaban de reunirse en cafés emulando a los intelectuales franceses, para discutir, entre trago y trago, sobre lo divino y lo humano hasta altas horas de la madrugada. Todo aspirante a artista, inevitablemente, debía dejarse ver en un establecimiento de este tipo.

Esta asiduidad con la que algunos escritores visitaban ciertos bares ha dado pie, de un tiempo a esta parte, a la redacción de listas de bares literarios, como la que aquí os mostramos (dividida en dos partes). Esta lista se basa  en la que, en su día, elaboró la revista Forbes, donde se incluyen, entre otros, la White Horse Tavern de Nueva York frecuentada por Allen Ginsberg y Jack Kerouac, el Davy Byrnes de Dublín, donde James Joyce escribió algunas páginas de Ulises; el Eagle and Child de Oxford al que acudía con frecuencia J.R.R. Tolkien, o el Long Bar del Hotel Raffles de Singapur que acogió a Joseph Conrad y Rudyard Kipling.

Otros enlaces de interés:

http://losmillibros.blogspot.com.es/2015/01/10-bares-literarios-mas-famosos-del.html

http://www.bluebbva.com/2014/10/bares-y-escritores-complemento-perfecto.asp

http://pijamasurf.com/2015/09/el-alcohol-en-la-escritura-y-otros-estereotipos-una-historia-de-la-literatura-bajo-la-influencia/

Biblioteca Central

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