III EDICIÓN DEL CLUB DE LECTURA

Séptima sesión: Matar a un ruiseñor de Harper Lee

03 CUBIERTALa sesión del día 28 de enero en principio iba a ser la última del club de lectura dinamizado por Iván Repila. Por ello, se había reservado para esta sesión una obra algo más larga, que al mismo tiempo es un clásico, Matar un ruiseñor, de Harper Lee,

y que está de actualidad por la reciente publicación de otra obra de esta autora “Ve y pon un centinela“. También los asistentes estuvieron de acuerdo en que era una obra más fácil que otras que hemos leído en esta edición del club.

Pero por problemas de agenda de Iván, como ya recordaréis, se cambió la programación, y así, nos queda otra sesión por delante, de la que luego hablaremos.

La reunión empezó, como siempre, con una pequeña introducción por parte de Iván donde nos hablaba de la autora y su obra. Libro este que siempre aparece en las listas de “mejores libros”, “libros imprescindibles”, o como queramos llamarlos, participaba también de la característica de ser “obras únicas”, en el sentido de que su autora (hasta ahora) había publicado esta única obra, que alcanzó enorme éxito, y había desaparecido de la escena, un poco a la manera de Salinger o Pynchon, salvando las distancias.
Esto ha cambiado hace poco con la publicación del “Centinela… ” que parece que no se puede tachar más que de argucia editorial, pues parece haber cierta unanimidad en la crítica sobre su mala calidad. No en vano fue la primera novela que escribió la joven Lee, que le fue rechazada con el consejo de que tratase más bien de escribir sobre la infancia del personaje central, consejo que siguió, dando por resultado nuestro “Ruiseñor” de hoy, que fue llevado al cine al siguiente año su publicación, dando lugar también a un clásico del cine.

04 CUBIERTA DVD

Estuvimos de acuerdo en que, quienes hemos leído la obra después de ver la película, estamos un tanto mediatizados por ella, hasta el punto de ser imposible imaginar a Atticus Finch distinto al Gregory Peck que le encarnó.

En este punto, una lectora lanzó una pregunta: Es un libro bonito, sí… ¿pero es de verdad tan bueno? Y aquí giró el coloquio sobre la importancia del libro en el momento en que aparece, en los últimos años 50, con la guerra fría en marcha, las tensiones raciales, la figura de Luther King… Quizá su gran acierto fue aparecer en un momento en que América estaba falta de un referente moral, y lo encontró en la figura de Atticus Finch, un hombre recto… quizá hasta el exceso. Como decía Iván, si algún “pero” le pone al libro, que le parece muy dignamente construído, aunque quizá no innove en demasía, es lo perfecto de este personaje central, que no tiene ni una sola sombra (y que, encarnado por Peck, es hasta guapo, por si le faltaba algún detalle)… a él le interesan más los personajes que tienen algún claroscuro.

07 ATTICUS

Aquí hablamos del final, que a alguna lectora había defraudado, por considerar que el personaje central “se rinde”, abdica de sus convicciones… mientras que a Iván le parecía que más bien encuentra su límite, se convence de hasta dónde puede llegar en el mundo que le rodea. No cabe duda que los conflictos morales que plantea la novela siguen de plena actualidad, tantos años después de su publicación.

También destacamos la importancia que en la novela se concede a la educación, y dio lugar a un animado debate sobre la trascendencia de la escuela y de los profesores, frente a la educación y los valores que se deben transmitir en casa, en el núcleo familiar.

Otra de las cosas que se destacó fue el sutil humor de la novela, que en parte se pierde en la película que la adapta.

Y, cómo no, la figura de Dill, el amiguito de los hermanos protagonistas, que como nos desveló una lectora bien informada, es un trasunto de Truman Capote, íntimo amigo desde la infancia de Harper Lee. Aquí nos contó Iván la leyenda que corre por el mundo editorial (que muy bien podría ser falsa), según la cual, Harper Lee habría dejado por imposible su manuscrito del Ruiseñor, y fue su amigo Capote quien se lo revisó y reescribió de cabo a rabo… con el resultado de que obtuvo el Premio Pulitzer, para enfado de Capote. Ello explicaría el porqué Lee no volvió a escribir otro libro, y también el presumible enfado de Capote (aunque, según nos contaba la misma lectora, se dijo que no es que Capote estuviera molesto porque su amiga Lee tuviera un Pulitzer… lo que le molestaba era no tener él dos)… sería como el alumno que deja copiar a otro su examen, y recibe mejor nota la copia que el original.

Dill Harris en “Matar a un ruiseñor” Fuente de la il.: www.fotogramas.es

Dill Harris en “Matar a un ruiseñor”
Fuente de la il.: www.fotogramas.es

Harper Lee y Truman Capote Fuente de la il.: www.theguardian.com

Harper Lee y Truman Capote
Fuente de la il.: www.theguardian.com

El próximo 11 de febrero, esta vez sí, celebraremos la última sesión de esta edición del club. La obra elegida por Iván es “Cicatriz“, de Sara Mesa (a no confundir con otra de igual título de Gómez-Jurado). Quienes siguen el club, recordarán que “Cicatriz” se ha propuesto en sustitución de “Plop“, de Rafael Pinedo, por considerar Iván que esta última, a pesar de su calidad, es quizá demasiado desagradable para los gustos lectores de la mayoría de los integrantes del club. Aun así, y puesto que muchos ya la hemos leído (y os animamos a ello, pese a su tono crudo y apocalíptico), nos propone dedicar la última media hora a comentar “Plop” aquellos que nos animemos a ellos. Vaya, lo que se dice ahora un “bonus track”. No cabe duda de que la sesión será interesante.

Ana G.

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