VIAJEROS POR SANTURTZI (I)

Las muy finas sardineras de Mañé

MINIATURAJuan Mañé y Flaquer, periodista catalán cercano al carlismo, viajó por las cuatro provincias vascas con ocasión de la abolición de los fueros en 1876. De este viaje surgió

 “El Oasis. Viaje al País de Los Fueros”  obra de envergadura en tres volúmenes e ilustrada por Bringas y otros,  contempla con detalle múltiples aspectos del País: geografía, historia, arte, folklore y etnografía, literatura, costumbres e instituciones. Publicada en Barcelona entre 1878 y 1880 en la imprenta de Jaime Jepús Roviralta y claramente laudatoria y profuerista ya desde su título, su  aparición fue celebrada en el País por numerosos agradecimientos y homenajes al autor.

Autor que pasó por Bilbao y nos dejó este retrato de unas sardineras santurtziarras que, desde la puesta en marcha del tranvía de Las Arenas a Bilbao, no eran a lo que parecen sombra de lo que fueron según leemos a continuación:

          La primera vez que estuve en Bilbao, aumentaban la animacion (1) de este camino, dos tipos que si no han desaparecido, á lo ménos se han modificado hasta el punto de perder sus rasgos más característicos: me refiero á las sardineras de Santurce y á las campesinas de Deusto y otros pueblos situados al pié de Banderas, que venian á afluir y mezclarse en la union de las carreteras de Portugalete y de Pléncia. ¡Cuántas veces, sentado en los poyos (2) del campo de Volantin, la bulliciosa animacion de sardineras y aldeanas habia interrumpido mis meditaciones y disipado mi melancolía la espansion franca de esa juventud alegre y animada, pero de una alegría y animacion que revelaban la salud del cuerpo y la inocencia del alma! Hé aquí en que términos habla de su transformacion un escritor bilbaino:

          «No hace dos años aun que la sardinera de Santurce, con un cesto repleto de sardinas sobre la cabeza, la saya recogida en la cintura, el refajo hasta la rodilla y descalza de pié y pierna, hacia la travesía que media entre el lugar del producto y el punto de consumo, ó sean diez y seis kilómetros, en menos de dos horas.

Sadinera Valeriano Bécquer, 1864 Lámina grabada por Bernardo Rico Ortega

Sardinera
Valeriano Bécquer, 1864
Lámina grabada por Bernardo Rico Ortega

          »La lucha de carreras comenzaba á la salida de Santurce, y no cesaba hasta las puertas de Bilbao. La sardinera corria, trotaba más bien, jadeante, con la lengua fuera de la boca, mojada por el sudor y el agua de la sal y las sardinas, que en abundancia corria por su rostro tostado por el sol, sin detenerse durante todo el camino, temerosa de que se le adelantaran las compañeras, anhelosa por llegar la primera á las calles de la invicta, para poder expender su mercancía sin rival que la hiciera la competencia. Porque las sardinas que primero llegaban, vendíanse naturalmente las primeras, y valian casi siempre dos ó cuatro cuartos más en docena de las que llegaban poco despues, cuando ya el grito de ¡sardina frescaaaá! resonaba por todo el ámbito de la poblacion.

          »Hoy solo «trota» la sardinera en el corto trayecto de dos kilómetros que hay entre Santurce y Portugalete. Aquel recorrido resiste casi lo mismo la más débil como la más fuerte, y de ahí que más ó menos jadeantes y coloradas, lleguen todas á un mismo tiempo, al embarcadero de Portugalete, y pasen todas juntas la barca, (3) y se coloquen reunidas como grano en racimo de uva garnacha, en la plataforma del tranvia, (4) destinada para ellas, y á un mismo tiempo tambien, invadan las calles y plazas de Bilbao, y en el mismo momento se deje oir en uno y otro extremo de la villa, el grito más ó menos agudo y penetrante de «¡Sardina frescaaá!»

          »Y ya no viene la sardinera descalza como en tiempos atrás, no señor, todas ó casi todas andan calzadas, y ¡ oh escarnio zapateril ! ¡ yo he visto, con mis cien ojos, una sardinera con botitas de tacon de cucuru hu! Y las sayas han crecido hasta el extremo de que apenas descubren media pierna y han cortado el paso, ellas, las sardineras, al recorrer las calles de Bilbao, paso antes de cazadores de Luchana, (5) que no daba tiempo á la criada para bajar la escalera de la casa y tratar del ajuste de la sardina, por lo que preveo que antes de mucho dejará de oirse el conocidísimo diálogo que se entabla entre la sardinera en la calle, y una maritornes (6) asomada al balcón de un quinto piso.

-¡Sardinaaaá frescaaaaas! ¿Quién la quiere gordaaaá…?
-¡Sardinera…! ¿A cómo?
-A ocho.
-A cuatro.
-Sí; más tarde. No puede ser ménos de seis.
-A cinco, ¿quiere? |
-Vaya, baje, roja. ¡Sardina fresscaas! ¡Quién las quiere grandes!
«Y la roja, que es las más de las veces morena y más de una vez un si es no es negra, baja, y se discute entre vendedora y compradora sobre la calidad de la sardina, que no puede ser ni más fresca ni más gorda, segun aquella, y que segun la última es pequeña y de «ayer».

          «Expendida la mercancía toda que trajeron, se reunen las sardineras como las golondrinas al emprender su marcha, y juntas, riñendo á gritos, ó hablando como si riñeran, y soltando dicharachos y palabras ménos castas que castizas, vuelven por donde venido han, contando al paso sus ganancias, colocadas sobre la falda del refajo, y sujetando entre dientes y lábios la peseta que como garbanzo de á libra (7) aparezca por casualidad revuelta entre un ciento de perros chicos (8) y grandes.»

Notas

1. En la transcripción se ha optado por respetar la grafía de la edición original.
2. Según la R.A.E. Banco de piedra, yeso u otra materia, que ordinariamente se fabrica arrimado a las paredes, junto a las puertas de las casas de campo, en los zaguanes y otras partes.
3. Hasta la construcción del “Puente colgante” el bote era el único medio de unión de ambas orillas. Aunque no nos consta en Portugalete, en Bilbao eran manejados tanto por remeros como por remeras.
4. El tranvía de caballos Bilbao-Las Arenas se encontraba en funcionamiento desde 1872, la línea Bilbao-Santurce se abriría en 1882, con posterioridad al viaje de Mañé.
5. Cazadores de Luchana es el nombre de un regimiento de infantería ligera creado en 1838. El nombre lo reciben en recuerdo de la batalla de Luchana (24 de diciembre de 1836), ganada por el ejército liberal de Espartero y decisiva en la ruptura del primer sitio carlista a Bilbao.
6. Personaje de “El Quijote”, Moza de servicio en la novela y por extensión denominación coloquial y un tanto despectiva de las empleadas de hogar.
7. La libra es una unidad de masa ampliamente utilizada desde la época Roma. La libra castellana equivale a 460,0093 gramos.  Las confusiones al pesar una mercancía en diferentes unidades denominadas libra. Llevó a Antoine Lavoisier a proponer la sustitución de las libras y otras antiguas unidades en toda Europa, por el gramo sus múltiplos y submúltiplos.
8. Perros chicos y grandes, nombre popular que recibían las monedas de diez, cinco, dos y un céntimo de peseta, las cuales tenían en una de lascaras la imagen de un león rampante que se quedó en perro. Por extensión, perras es el nombre popular y genérico del dinero.

Biblioteca Central (E.B.C.)

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