Taller “Emma” día a día

Quinta sesión: Cap.  35-47

IMAGEN GENERICAAsí como los habitantes de Highbury con ocasión del buen tiempo se desplazaron para una par de excursiones campestres, que ofrecieron muchas novedades, los integrantes del taller de “Emmatambién hicimos una pequeña mudanza para la quinta sesión, aunque mucho más modesta, dentro de la propia Casa Torre, que en esta ocasión nos acomodó no en la “ganbara”, sino en la primera planta; todo ello, sin merma alguna de la comodidad de los asistentes, y de la cordialidad y viveza de la reunión, como habría deseado el señor Woodehouse.

CUBIERTA

Nos encontramos ya en un punto álgido de la narración, así que será imposible omitir algún que otro “spoiler“, palabra que usamos con la reticencia de alguna asistente a quien no gusta la mezcla de términos extranjeros con nuestra lengua (el bronce de Francisco de Quevedo, que diría Borges).

Digamos que si no habéis leído el libro, quizá os desvelemos alguna de las intrigas que, aunque mínimas, nos tienen a todos fascinados, hasta el punto que al despedirse comentaba otra compañera (ella, que en un principio no gustaba de la literatura de Austen, según propia confesión) que le daba pena que terminase el libro y el taller; efectivamente, la semana próxima es la última sesión, aunque se nos promete una apetecible “propina”, una proyección de la película basada en el libro, protagonizada por Gwyneth Paltrow, y por un Jeremy Northam que seguro merecerá nuestra aprobación como señor Knightley.

                                PELICULA-cartel emmaKNIGTLEY Recortada

Knightley, que, por cierto, coincidimos todos en que es el personaje más apreciable del libro, y según nos dice Fernando, a su juicio, es el mejor personaje de toda la obra de Austen, incluso por encima de Mr.Darcy, que quizá resulta más conocido. Se destaca el modo en que es capaz de parar los pies a la entrometida esposa del vicario, empeñada en organizar ella la visita a la finca de él; y lo hace con toda firmeza, pero de un modo que consigue ser galante y dejar satisfecha a la insoportable señora.

“… Donwell era famoso por sus fresales, que parecían hablar a favor de la invitación… (la señora Elton): Déjeme eso a mí. Deme solo carta blanca. Ya sabe que soy la gran anfitriona. Es mi reunión. Llevaré amigos conmigo…no tiene que tener miedo de delegar poderes en mí… (el señor  Knightley): No. No hay más que una mujer… en el mundo a quien pueda permitir jamás que invite a Donwell a quien quiera, y esa mujer es… la señora Knightley… y mientras no exista, yo mismo arreglaré esos asuntos”.

Se comenta también el recurso tan moderno que usa la autora para retratar a este personaje con su incesante y vacua cháchara sobre las fresas: frases entrecortadas, separadas por puntos suspensivos, que nos hacen pensar en una voz en “off”, en un discurso de nulo interés que uno oye como quien oye llover.

“… el precio de las fresas en Londres… los jardineros en absolutamente desacuerdo… no había regla universal… fruta deliciosa… solo que demasiado sustanciosa para comer mucha… inferior a las cerezas… una objeción a coger las fresas el agacharse… sol cegador… muerta de cansancio…”

No faltan los rasgos de ese humor tan sutil que recorre la novela, en que la autora es capaz de reírse de sí misma y de su mundo, como en el siguiente pasaje:

“Era una vista preciosa… que halagaba los ojos y el espíritu. Verdor inglés, civilización inglesa, bienestar inglés, bajo un luminoso sol no demasiado agobiante.”

 

POR SI ACASO 1La excursión protagonizada por nuestros personajes resulta ser una especie de detonante en sus relaciones, a partir del cual todo cambiará… como averiguaremos en los próximos capítulos, ya que para la próxima sesión acordamos terminar el libro, y Fernando, nuestro moderador, propone que cada asistente lleve una pequeña conclusión sobre el libro, sea positiva o negativa.

PIANOFORTE para la sextaEn ellos, nos adelanta, encontraremos una suerte de justificación del personaje de Frank Churchill y del enigma del piano y el corte de pelo de este joven… justificación que para Knightley no lo será tanto, sin embargo.

También notamos cierta evolución en el personaje de Emma, señaladamente en sus relaciones con Harriet, de la que empieza un capítulo exclamando “¡Pobre Harriet!”, para terminar deseando no haberla conocido nunca. Porque de algún modo, la propia Emma ha creado un monstruo, pues su amiga artificialmente ha hecho suya su presunción, sin tener la inteligencia del modelo.

Claro que tanto Emma como Knightley tienen sus razones para estas animadversiones… como seguro que ya habéis intuido.

Hasta el jueves, pues… seguro que muchas (las que no lo han hecho ya) nos precipitaremos a leer los últimos capítulos para ver cómo encajan las piezas de este puzzle que nos plantea la autora, con tanta vivacidad.

Ana G.

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