Taller “Emma” día a día

Tercera sesión: cap.11-22

IMAGEN GENERICALa tercera sesión del taller literario sobre “Emma” se desarrolló, bajo la cálida techumbre de la Casa Torre, con la misma cordialidad que las anteriores, y bien podríamos

CUBIERTA

parecer a un observador del futuro, una tertulia similar a las que se narran en el libro: un grupo de mujeres sentadas en círculo y charlando animadamente bajo la amable supervisión de nuestro moderador, Fernando. Aunque aquí seguramente la charla era de más enjundia.
(Como leemos en el capítulo XII: “La cuestión fue discutida con toda cordialidad, y al cabo de un rato se pasó a otra de similar importancia.” O sea, ninguna. Una muestra más de la sutil ironía y sentido del humor de la autora).

TERTULIA-COTILLEO

Resulta también “muy inglés” el modo en que se retratan las relaciones de los dos  hermanos Knightley, con lo que Austen nos hace un acerado retrato de sus paisanos:

“Apenas habían acabado de estrecharse las manos, y con gran cordialidad, cuando hizo su aparición John Knightley y los «¿Qué tal, George?», «Hola, John, ¿qué tal?», se sucedieron en el tono más característicamente inglés, ocultando bajo una impasibilidad que lo parecía todo menos indiferencia, el gran afecto que les unía, y que de ser necesario hubiera llevado a cualquiera de los dos a hacer cualquier sacrificio por el otro”.

En esta sesión comentamos los capítulos 11 a 22 del libro, que ya ha “entrado en materia“, y nos ha presentado a todos los personajes, si bien hay uno, Frank Churchill, a quien todos esperan con verdadero interés (hasta Emma siente flaquear su decisión de permanecer soltera cuando se le menciona), pero por el momento, ha defraudado las expectativas. Así lo destaca Fernando, que señala con cuánto acierto y concisión comienza la autora uno de los capítulos diciendo, simplemente: “El Sr. Frank Churchill no vino”.

El señor Frank Churchill, un hombre amigable que consigue gustar a todo el mundo excepto al señor Knightley, quien lo considera bastante inmaduro. Frank lo pasa bien bailando y con la música y le gusta vivir plenamente. Frank puede verse como una versión menos malvada de personajes de otras novelas de Austen, como el señor Wickham de Orgullo y prejuicio o Willoughby de Sentido y sensibilidad.

Información tomada de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Emma

“El Sr. Frank Churchill no vino. Cuando se acercaba el momento propuesto, quedaron justificados los temores de la señora Weston con la llegada de una carta de excusa… Emma se cuidó mucho de expresar mucho su interés en el asunto, y tomar parte en la decepción del señor y la señora Weston…”.

Quien sí se va, despechado por la negativa recibida a su proposición de matrimonio, y vuelve, con otra aceptada en su haber, es el vicario, Sr. Elton, que nos dio lugar a comentar la situación de los eclesiásticos en aquellos tiempos en la Iglesia Anglicana, que no exige su celibato… y tampoco al parecer una excesiva vocación, ya que las parroquias funcionaban como pequeños reinos feudales, con sus propias rentas que constituían los ingresos del párroco.

Se comenta que algo similar debía de ocurrir en España antes de las desamortizaciones de Mendizábal y Madoz. Y una asistente comenta que recuerda cómo su padre le hablaba de su infancia en la España rural, en que el cura pasaba por las casas a cobrar su parte, “los diezmos“, como se decía.
Así que parece que la Iglesia era una profesión más de las disponibles para un caballero, como se ve también en “Sense and sensibility”; profesión, como ya dijimos, del padre de Jane Austen, que estaba por tanto muy familiarizada con ella, y que tiende a pintarla en sus obras con tintes no demasiado favorables.

Del Sr. Elton queda patente su catadura moral, un “trepa“, con pocas pinceladas, como el apunte que hace Fernando: que se le notaba muy enamorado “hasta en el modo de ponerse el sombrero“. Todo porque ha obtenido “una esposa de 10.000 libras”, Augusta, de la que de momento solo sabemos este dato, y el de sus relaciones familiares (“meros comerciantes”).

“… Volvió el señor Elton, muy feliz… Se había ido profundamente ofendido; volvía comprometido con otra… Volvía alegre y satisfecho de sí mismo, afanoso y atareado, sin importarle nada la señorita Woodhouse y desafiando a la señorita Smith… “.

“… La encantadora Augusta Hawkins, además de las acostumbradas ventajas en cuanto a perfecta belleza y mérito, estaba en posesión de una fortuna independiente de unos millares…  Él no se había desperdiciado, había conseguido una mujer de diez mil libras, más o menos, y la había conseguido con tan deliciosa rapidez…”.

“… Emma pensó muy poco… Qué era ella, debía quedar incierto; pero quién era, podía averiguarse; y dejando a un lado las diez mil libras…. No aportaba nombre, ni sangre, ni relaciones. La señorita Hawkins era la menor de dos hijas de un… comerciante, claro, así hay que llamarle, de Bristol…”.

Como ya dijimos en sesiones anteriores, los personajes están siempre obsesionados con el nivel económico y social de cada cual.
Y, como pone de manifiesto Fernando, en una segunda lectura puede apreciarse cómo el propio libro nos va “avisando” de muchas de estas conductas, que veremos luego.
Otro personaje importante que ha hecho su aparición es la Srta. Fairfax, uno de los pocos que se describen con algún detalle en el aspecto físico.

Jane Fairfax, una huérfana cuya familia se reduce a su tía, la señorita Bates y a su abuela materna, la señora Bates. Es considerada una mujer muy elegante con las mejores maneras, muy bien educada y con un talento excepcional para cantar y tocar el piano; de hecho, es la única persona a la que Emma envidia.

Información tomada de Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Emma

“… Tal era la historia de Jane Fairfax. Había caído en buenas manos… y había recibido una excelente educación… Su corazón y su entendimiento habían recibido todas las ventajas en disciplina y cultura, y, como el coronel Campbell residía en Londres, se había hecho justicia a todos sus pequeños talentos con la ayuda de maestros de primera clase…”.

“Emma lo sentía mucho… Por qué no le gustaba Jane Fairfax… el señor Knightley le había dicho una vez que era porque veía en ella a una joven realmente lograda tal y como quería que se la considerara a ella misma…”.

“Jane Fairfax era muy elegante, notablemente elegante… Su estatura era muy linda, exactamente lo que casi todos considerarían alta…Su figura, especialmente graciosa; su tipo, de un justo medio muy apropiado… Emma no podía dejar de notar todo esto… “.

¿Por qué será que nuestra protagonista, Emma, no la traga? Y eso a pesar de sus propósitos de enmienda a raiz del fiasco con el vicario.

Para la siguiente sesión, la 4ª, acordamos avanzar un poco más en la lectura del libro, hasta el capítulo 35.

También la amabilidad de una de las integrantes pone a disposición de quien lo desee la serie de cuatro capítulos basada en el libro; algunas nos reservamos para verla, una vez leído el libro, pero lo cierto es que muchas compañeras lo han terminado ya, no pudiendo resistir las intrigas que tan bien maneja la Austen en su pequeño universo. Bien parece que la tendencia al cotilleo es una constante en el ser humano… que en los tiempos modernos, en sociedades más grandes y despersonalizadas, se sacia con programas amarillistas y prensa “del corazón”.

Pero siempre nos quedarán los libros… Hasta el jueves, amigos.

Ana G.

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2 comentarios en “Taller “Emma” día a día

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